UPOV-91, Variedades protegidas, Transgénicos y Pueblos originarios

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Es importante destacar que el objetivo de la UPOV91 es distinto al de la ley de “Vegetales Genéticamente Modificados” (VGMs), actualmente en trámite en el Senado. La ley sobre VGM trata sobre los aspectos de bioseguridad a considerar para la liberación y uso a escala comercial de los estos productos en Chile, de manera segura para el ambiente y salud humana. 

El desarrollo del conocimiento humano, queda patente cuando se hace efectiva la búsqueda de  lo mejor. Mejor vida, mejores fibras, mejores alimentos, mejor precio;  todo siendo parte de la necesidad imperiosa de la innovación. Al completar la primera década del Siglo XXI, observamos que la innovación y el desarrollo son los impulsores del crecimiento socio-económico que, por consecuencia, propician una mejor calidad de vida, con evidentes reflejos de ello: innovaciones exitosas que son compensadas y, por el contrario, aquellas que no prosperan, se convierten en perjuicios que a su vez posibilitan más inversiones en nuevas tecnologías.

La obtención de mejores semillas, entendido como aquellas que presentan un alto rendimiento, involucran decisiones de orden socio-económico que no siempre son unísonas, pero que siempre presuponen una serie de actos, que van desde la priorización de la selección y/o investigación, hasta el marketing de venta de las semillas y de maquinarias al agricultor.

En este tipo de actos  siempre está presente la competencia, la que es saludable si es revestida de un sistema de protección.  De aquí que, el establecer un efectivo sistema de protección de obtenciones vegetales, sea de una variedad o de un evento específico introducido en la variedad,  pasa a ser un incentivo para la agricultura, la horticultura y el sector forestal.

En materia de variedad, la protección se realiza a través del “Convenio de la Unión Internacional para la Protección de Obtenciones Vegetales” (UPOV), organización intergubernamental con sede en Ginebra (Suiza), establecida en el año 1961, con revisiones en 1972, 1978 y 1991.

A la fecha son partes contratantes de los convenios UPOV, ya sea en la versión de 1978 o bien en la de 1991, 69 países, además de la Unión Europea. El objetivo de la UPOV es asegurar que los estados miembros reconozcan la creación del obtentor de nuevas variedades vegetales, otorgándoles un “derecho de obtentor”, propiedad bajo una forma sui generis de protección, sobre la base de principios y criterios uniformes y claramente definidos.

Pese toda la complejidad del tema, en términos generales se identifica el Acta UPOV-78 por su enfoque específico, al material del productor y no al producto, proporcionando requisitos mínimos para tal efecto, mientras que el Acta UPOV-91 dispone de un ámbito mayor de protección, tanto en los plazos como en su extensión. En la primera se contempla la protección hasta la semilla, el agricultor que compra semillas de una variedad protegida podrá guardar parte de su cosecha para sembrar en la siguiente, en tanto en la segunda se contempla la protección de la variedad hasta el material cosechado como grano, es decir, si el agricultor desear guardar parte de su cosecha para sembrar en la próxima temporada deberá pagar de igual forma el royalty, por los derechos de los granos mejoradores, lo que se refleja en el valor de la semilla.

La principal característica entre las dos Actas está en los requisitos para proteger la obtención de la variedad vegetal: nueva, diferenciable, homogénea y estable.

Cabe destacar un aspecto importante del Convenio y es que todo país que tenga un material protegido por la UPOV tendrá reciprocidad en otro país miembro, lo que en la práctica supone la facilidad en el intercambio de variedades vegetales.

Chile es miembro desde el 5 de abril de 1996, constituyéndose en el trigésimo país en adherir a esta organización intergubernamental, ocasión en la cual adoptó el Acta de la UPOV del Convenio de 1978 (UPOV-78), a raíz de la entrada en vigor de la Ley nº. 19.342, del año 1994, que “Regula Derechos de Obtentores de Nuevas Variedades Vegetales” y dispone que “el derecho de obtentor se puede ejercer sobre todos los géneros y especies botánicos”, lo que incluye prácticamente la totalidad de reino vegetal, según consta en la “Lista de los taxones protegidos por los miembros de la UPOV” (2010). Aunque actualmente es materia de debate, la ratificación de la última revisión del Convenio de la UPOV, de 1991 (UPOV-91), recientemente aprobada por el Senado, no implica que Chile se adhiera, de forma que sus disposiciones actuales aun no están vigentes en el País, y con la cierta posibilidad de esta adhesión, urge legislar de acuerdo con el Convenio Multilateral Internacional.

De acuerdo con la ley chilena, todo obtentor de variedades, tanto nacional como extranjero, que desee proteger en Chile una nueva variedad de su creación, puede inscribirla en el Registro de Variedades Protegidas que es administrado por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG).

La legislación nacional actual reconoce el derecho que el obtentor tiene sobre su variedad, otorgándole la exclusividad para multiplicar y comercializar la semilla o planta de la variedad protegida durante la vigencia de la protección.

Un alcance sobre lo que implica la adhesión de Chile  al Convenio UPOV-91 guarda relación con el derecho o privilegio del agricultor, que actualmente la ley chilena consagra cuando permite  al agricultor reutilizar en su propia explotación y beneficio la cosecha del material de reproducción debidamente adquirido, pero le impide publicitarlo o transferirlo como material de reproducción. Además señala que cualquier disposición en contrario en un contrato se entenderá por no válida, por ser contraria al espíritu de la ley.

Históricamente, la UPOV ha priorizado a los obtentores comerciales, dejando de lado las obtenciones de otros, como los pequeños agricultores o aquellos dedicados a la agricultura doméstica, así como las obtenciones de los pueblos originarios, esto bajo el argumento que los agricultores no cumplen con los requisitos básicos de UPOV, por trabajar en entornos naturales no controlados, como sí lo hacen los obtentores formales dedicados a la comercialización.

Con eso, es pertinente observar que cuando se trata de agricultura, vinculamos directamente a los pueblos originarios que mantienen el sistema de cultivo e intercambio de semillas heredado de los ancestros. Es importante mencionar que con la adhesión de Chile al Convenio UPOV-91, la legislación chilena necesita considerar el desarrollo agrícola pertinente a los pueblos originarios, de modo de otorgar protección a las variedades desarrollados por obtentores informales y reconocer y salvaguardar el derecho de los pueblos originarios a sus actividades tradicionales y de subsistencia, contemplados en regulaciones ya establecidas en el “Convenio 169”, de la “Organización  Internacional del Trabajo” (OIT), en el “Convenio sobre Diversidad Biológica” (CDB), el “Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la Alimentación y la Agricultura” (FAO) y el “Acuerdo sobre Aspectos de Propiedad Intelectual aplicados al Comercio” (ADPIC).

Es importante destacar que el objetivo de la UPOV91 es distinto al de la ley de  “Vegetales Genéticamente Modificados” (VGMs), actualmente en trámite en el Senado. La ley sobre VGM trata sobre los aspectos de bioseguridad a considerar para la liberación y uso a escala comercial de los estos productos en Chile, de manera segura para el ambiente y salud humana.

Debemos reflexionar acerca del mecanismo de protección que ya poseemos, como derechos adquiridos, que figura como coadyuvante para obtener una mejor calidad de vida, y además sea extendida a tan importantes y necesarias consideraciones futuras, tales como la igualdad de protección para materiales ya sea provenientes de bancos de germoplasma o de procesos biotecnológicos, la igualdad de protección para especies nativas e híbridos y los aspectos éticos en todo proceso y personas involucradas en la protección de variedades vegetales.

Todo esto por un compromiso alimentario global con las generaciones actuales y futuras.

Dra. Sofía Valenzuela
Investigadora Centro de Biotecnología UdeC
Directora Diplomado en Bioseguridad ONUDI

Mg. Adriana Ribeiro
Abogado
Magíster en Filosofía Moral UdeC

8 comentarios sobre “UPOV-91, Variedades protegidas, Transgénicos y Pueblos originarios”

  1. FelipeDeConce dijo:

    Complicado esto de la propiedad intelectual, siempre termina en un algo cuestionable. Puede parecer razonable pagar eternamente royalty por las semillas que sólo compro durante una vez considerando la naturaleza del usufructo que en este rubro impera, sin embargo en la práctica tales acciones podrían ser poco controlables. Quizás los modelos de negocio en base a patentes en este rubro son inviables, no lo sé; quizás a ello se deban los grandes gastos en lobby de las multinacionales del sector considerando el alto riesgo de incumplimiento que este tipo de modelos puede poseer en la práctica. Si sé que en materia intelectual la industria de la música y del software se debieron reinventar.

  2. carlos dijo:

    Sofia
    en algo estas equivocada, el alcance de la 78 y la 91 no se refiere a eso, el 78 es que un obtentor solo puede llegar hasta el material de propagacion (semillas, plantas) para hacer valer sus derechos, en cambio con la 91 puede ser hasta el producto de la cosecha (por ejemplo frutas) SOLO si el origen de ese producto no fue adquirido legalmente. Lo que tu hablaste es la excepcion del agricultor y a determinados agricultores si esta permitido guardar una cantidad de semilla para volver a sembrarla

  3. Martin dijo:

    Oportuno texto. Es un tema que dará para continuar el debate por algún tiempo. Las autoras han realizado una buena aproximación del amplio tema que por lo demás es muy orientativo. El Acta UPOV-91 resguarda los derechos de los obtentores de forma más amplia que la anterior, suscrita por nuestro País. El punto ahora y con este tipo de Convenio, es que no se pase a llevar intereses, que se resguarde oportuna y ampliamente la diversidad propia de Chile, que es reconocible mundialmente por presentar una rica diversidad de flora, para todos los efectos y aquí no sólo por aquellas semillas de interés puramente agrícola, también aquellas con potencial interés medicinal, que no son pocas, y que de alguna manera se proteja también el esfuerzo que los pueblos originarios hacen por cuidar y mantener variedades naturales y propias obtenidas por años de cultivos e intercambios de semillas entre las diversas comunidades.

  4. Sofía Valenzuela dijo:

    Carlos, lo que indicas como parte de un párrafo, considerando la
    amplitud del tema, en el texto buscamos no extender (punto-a-punto) el
    alcance de la materia. En la primera parte consideramos el alcance
    mínimo de protección y, con eso buscamos en pocas palabras destacar
    algunos aspectos relevantes de entre otros, para ser considerado por
    el lector, tales como la duración mínima de la protección, los
    requisitos de elegibilidad, los derechos exclusivos mínimos sobre el
    material cosechado, los derechos exclusivos mínimos sobre el material
    protegido, las excepciones al derechos de obtentor y el privilegio de
    los agricultores. Estos son puntos que, individualmente, podrían
    generan profundos estudios y debates. En relación a lo
    específicamente planteado sobre la excepción del agricultor, es
    importante decir que esta tiene carácter facultativo en el Acta de la
    UPOV, pues depende de la implementación y aplicación de los derechos y
    privilegios del agricultor que podrán ser establecidas por cada Estado
    miembro, a cargo de la legislación nacional, conforme “Notas
    Explicativas sobre las Excepciones al Derecho de Obtentor con Arreglo
    al
    Acta De 1991 del Convenio de La UPOV”, documento adoptado en 2009 por
    el Consejo de la Organización Intergubernamental.

  5. John dijo:

    Qué hay de los alimentos transgénicos… en mi país quieren aprobar el uso de estos alimentos. Según estados unidos es mejor porque así reducen costos y pueden donar más, pero me parece tonto. Dar más de cosas que no alimentan y que no reemplazarán nunca a lo natural!

  6. Anne dijo:

    Sobre las excepciones al derecho de obtentor en el documento de la UPOV91, tanto las obligatorias como la facultativa, me parece este un tema de gran importancia y con la ratificacion, debe haber disposiciones legales pertinentes a nuestras circunstancias concretas referentes a nuestras variedades, a nuestro desarrollo biotecnologico, a nuestros agricultores y a nuestros pueblos originarios.

  7. Jaime dijo:

    Jhon… has leído acaso, que es un alimento transgénico?
    No caigas en la ignorancia y solo porque el nombre te parece raro, especulas y dudas del tema. Un alimento transgenico, es simplemente la modificación en el genoma de su ADN para crear una mejora, ya sea en el sabor, la textura, su resistencia a enfermedades ambientales, hasta incluso para mejorar funciones en el organismo del ser humano, etc.
    Que por lo demás no existe lo artificial, te invito a que leas un poco al respecto.
    Espero volver a leer un comentario tuyo opinando diferente..
    Nunca es malo disernir sobre un tema con un buen fundamento…
    Saludos

  8. Guillermo DOnoso dijo:

    Estimados, como aporte a esta discusión les sugiero vean La Aprobación de la Adhesión a Upov 91: Desmitificando el tema:

    http://guillermo-donoso.blogspot.com/2011_05_01_archive.html

    y Proyecto de Ley de Obtentores Vegetales: Un Proyecto que incentiva la Investigación en Mejoramiento Genético, una prioridad para la agricultura nacional

    http://guillermo-donoso.blogspot.com/2011_06_01_archive.html

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