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Universidad de Concepción Gobierno Regional
Bioseguridad

La ingeniería genética, que tuvo su inicio en los años 1970s ha permitido tener organismos genéticamente modificados (OGMs) los que poseen nuevas características producto de la inserción de uno ó mas genes provenientes de otro organismo. Un OGM bastante conocido es la soya tolerante al herbicida glifosfato, a la cual se le ha insertado un gen bacteriano. Esto ha permitido usar en los cultivos de soya este herbicida fácilmente degradable con el consiguiente beneficio ambiental.

Es necesario asegurar que los OGMs no presenten riesgos para la salud humana ni el ambiente. Por ello, es que antes de autorizar la comercialización de algún producto biotecnológico es necesario realizar estudios de bioseguridad. La bioseguridad, es la disciplina que se preocupa de definir un nivel adecuado de protección en la manipulación y uso seguro de los organismos vivos modificados, productos de la biotecnología moderna, o uso de ADN recombinante. Para lograr este objetivo es necesario realizar una evaluación de riesgo del nuevo OGM, que se desea comercializar y para ello se deben definir los potenciales riesgos de este producto al ambiente y salud humana.

Existe una amplia experiencia en la evaluación de riesgo de plantas genéticamente modificadas, las cuales se han estado comercializando por más de 10 años en diversos países, especialmente en Estados Unidos. Todas estas han pasado por un riguroso análisis de bioseguridad.

Para determinar si los cultivos GMs presentan algún riesgo potencial, se realizan estudios que duran varios años, antes de ser autorizados para la comercialización. Desde el punto de vista agronómico, se vela que el nuevo cultivo biotecnológico, sea lo más similar a la contraparte no GM, salvo por la modificación introducida. Esto es, si la nueva planta posee, por ejemplo, un tamaño menor que el cultivo no GM (y este no es el objetivo de la modificación genética), se debe descartar para la aplicación comercial. Estos ensayos se realizan tanto a nivel de invernadero, como ensayos de campo a pequeña escala y durante varias generaciones (al menos 3).

Una vez que se ha determinado que el nuevo cultivo biotecnológico, es similar al de la contraparte no modificada, se realizan estudios a mediana escala para determinar los potenciales efectos sobre el ambiente. En otras palabras, la interacción con el ecosistema en el cual se encontrará. Se determinan entonces el flujo génico (flujo de polen), efecto sobre organismos no blancos, alteraciones en el suelo, sólo por mencionar algunos impactos que son estudiados. Estos son estudios muy exhaustivos y de largo plazo, ya que se deben realizar en varias generaciones, para asegurar la estabilidad de la inserción del gen y a la vez del nuevo cultivo.

También se deben determinar los potenciales riesgos asociados a la salud humana, especialmente si el objetivo del cultivo biotecnológico es el consumo en forma directa o como un derivado. Para esto, se hacen estudios donde se determina el efecto potencial, de la nueva proteína que se está expresando (producto del gen insertado), como toxina o capacidad de ser alergénica. En paralelo, se realizan estudios de seguridad alimentaria, donde se compara la composición del cultivo biotecnológico respecto a la contraparte no GM. Se deben determinar tanto el tipo como la cantidad de nutrientes presente en ambos cultivos, sometidos al mismo tratamiento agronómico.

Una vez que se ha entregado toda esta información, y que ha sido evaluada por un comité multidisciplinario, se podrá autorizar la comercialización de cultivo biotecnológico. Dado la variabilidad de los cultivos que se pueden modificar y los genes que se emplean, los análisis se realizan caso a caso.

Los principales cultivos que se comercializan hoy en día corresponden a maíz resistente a insectos (maíz Bt), soya tolerante a glifosfato, algodón Bt y canola o raps tolerante a herbicida. En algunos casos estos cultivos tienen dos características es decir son resistentes a insectos y a la vez tolerantes a herbicidas. El Bt es un gen, conocido como cry que produce una toxina para algunos insectos y está presente en forma natural en la bacteria Bacillus thurengensis, de ahí el nombre Bt.

El Centro de Biotecnología, en conjunto con la Facultad de Ciencias Forestales y la Organización de las Naciones Unidas para el Desarrollo Industrial (ONUDI), dictan el Diplomado en Bioseguridad con el fin de capacitar a profesionales en el área. A su vez se ha dedicado a profundizar en aspectos de la bioseguridad asociados a la evaluación de riesgos de árboles genéticamente modificados.

 



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